Los empresarios de todas las industrias se cuestionan si están haciendo lo correcto

Hoy más que nunca las empresas turísticas y de muchas otras industrias hacen su mejor esfuerzo por analizar sus posibilidades en un mundo modernizado de la noche a la mañana, y tecnológicamente abrumador.

 

Estudiamos de todo con tal de encontrar la mejor estrategia a seguir y con ella obtener los resultados que nos dirijan a un pronto regreso a lo que acostumbramos llamar normalidad. Sin embargo, los empresarios de todas las industrias se cuestionan si están haciendo lo correcto, si los análisis darán resultados, si realmente vale la pena implementar lo aprendido en las investigaciones realizadas.

 

Todo cambia tan rápido, que lo que hoy es un hecho, mañana puede ser cuestionado.

 

Hace poco conversaba con un amigo y me preguntó sobre mi visión del Marketing actual, específicamente qué opinaba sobre esas campañas “locas” que se están realizando por todos los medios. 

 

A la primera pregunta le contesté que debemos de tener la mente abierta a muchas posibilidades, pero que ante todo debemos aprender a analizar mejor nuestro cliente y su comportamiento, actualizarnos y enriquecernos de la experiencia de otros mercados, y hasta de otras industrias. Estar listos para hacer variables a nuestros productos y buscar la mejor manera para adecuarlos a estos tiempos inestables.

 

A la segunda consulta solo reaccioné y dije: empresas con grandes líderes haciendo su trabajo.

 

El liderazgo de una empresa recae sobre los directivos que deben de estar preparados para tomar decisiones de alto impacto, no obstante, no siempre los directivos son los que conocen más de marketing. Esto hace que las decisiones que toman sean asesoradas por mercadólogos profesionales de la industria, quienes pasan día y noche estudiando junto a sus equipos; tendencias, nuevas prácticas, nuevas herramientas, comportamientos y todo lo relacionado a una posible estrategia. Es entonces cuando el líder de una empresa se levanta de la mesa y da a conocer su liderazgo, echando andar estrategias basadas en los estudios de marketing firmemente fundamentadas, pero aún así, no garantizadas.

 

Esto requiere coraje, saber que una nueva estrategia puede ser positiva o muy negativa para la marca, y aun así implementarla.

 

Sin embargo, gracias a las herramientas que hoy existen y a las nuevas técnicas, ya no es necesario sentarse a esperar resultados para corregir un error o saber qué hicimos mal. Hoy podemos monitorear el impacto de nuestras estrategias en tiempo real, basta en algunos casos con aplicar etiquetas en nuestro sitio web, y ver las métricas, o bien realizando un testeo A/B preliminar a la campaña, moviendo los recursos según se muevan las dimensiones.

 

En fin, mi respeto para esos líderes que hoy hacen que el trabajo de marketing brille entre las grandes empresas de múltiples industrias.

 

Igualmente invito a los pequeños empresarios y emprendedores a crecer en su liderazgo y a no derrochar su dinero en estrategias sin fundamentos ni análisis, busquen asesoría y tomen las decisiones con el temor a equivocarse, pero con las ansias de hacer la diferencia y hacer crecer sus negocios.

 

Recordemos que “sin pena no hay gloria”, y que si deseamos algo debemos de pagar el precio para obtenerlo, está en usted si lo adquiere en la tienda más cara, o si analiza sus posibilidades y paga el precio justo.

 

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